El Lugar: Viñedos del mar, el Poniente y el Levante.

El término municipal de Chiclana de la Frontera, situada en la costa atlántica de Cádiz, se encuentra entre el litoral y la campiña, con escaso relieve sin llegar a superar los 200 metros. Su zona más montañosa se encuentra al Este, próxima a Medina Sidonia, en la cuenca del río Iro donde se ubican las estribaciones de la Loma del Lentiscar. Toda su campiña esta compuesta por un paisaje abierto con elevaciones suaves que no superan los 40 metros sobre el nivel del mar. La altitud media es de 17 metros.

La extensión es de 20.313 hectáreas, aunque prácticamente el 12% de la superficie son marismas transformadas en salinas, que ocupan toda la franja Oeste-Sur Oeste del término. La geología del término pertenece, casi en su totalidad, a la Era Terciaria. Las características topográficas del municipio de Chiclana,

fundamentalmente llana y baja, tiene especial incidencia en las viñas, junto a las constantes corrientes de agua subterránea, en gran parte saladas.

El sector vitivinícola de Chiclana tiene su mayor fortaleza en la excelente calidad de sus vinos y de la privilegiada situación geográfica de la ciudad, permitiendo que goce durante todo el año de un clima cálido y soleado de húmedas brisas marinas del Atlántico, que dan a sus uvas una excelente calidad. Los vientos influyen notablemente en la viña. Así, el levante es especialmente benigno en verano porque acelera el proceso de maduración de la uva, sirviendo el poniente de contrapunto, al cubrir de rocío las viñas durante las madrugadas, aportando a la cepa la humedad marítima que en los meses secos actúa como factor moderador, evitando que la planta alcance temperaturas excesivamente altas.

El Lugar:

Viñedos del mar, el Poniente y el Levante.
Viñedos del mar, el Poniente y el Levante

La Tierra: Tierras de barros, arenas… y albarizas

Hoy día se plantan en Chiclana unas 275 hectáreas de viña –la gran mayoría, casi el 95% por parte de socios de la Cooperativa– y se hace sobre la misma tierra que Columela describía como los terrenos vitícolas de cretosi, sabulosi y palustres, es decir, albarizas, arenas y barros. Aunque es, dentro del Marco de Jerez, la que menos Albarizas plantadas tiene (35%) y la que más de Barros (55,82%), incluido el tipo de barro denominado Bujeo albarizo (apenas 2%). También posee una presencia mínima de Arenas (en torno al 10%). Desde 1934 es Zona de Producción de la D.O. Jerez-Xèrés-Sherry, aunque el moscatel está integrado en la zona de crianza, ya que la uva del mismo nombre solo se vendimia actualmente en Chiclana y en Chipiona.

Los 250 hectáreas de viñedos de los 170 socios que actualmente tiene la Bodega Cooperativa se divide, fundamentalmente en tierras de:

  • Albariza (Pagos de las Cañaíllas, Nueve Suertes o El Molino): es el suelo característico del Marco de Jerez, muy rico en carbonato cálcico, en arcilla y en sílice. Con gran capacidad de retención del agua, tiene variedades según su composición orgánica.
  • Barro (El Marquesado, Los Llanos, Pinar de María): es tierra de arcilla mezclada con oxido de hierro, de color rojo o amarillo. Se da desde la embocadura del Guadalquivir hasta Conil. En Chiclana es de gran productividad, alimentada además por la abundancia de agua subterránea y salada.
  • Arenas: son tierras cuarzosas que se da en la inmediación de las playas. Abundante y muy generoso en Chiclana, es un suelo idea(Pago Melilla, Campano) para la uva Moscatel.

La Tierra

Tierras de barros, arenas… y albarizas.
Tierras de barros, arenas… y albarizas

La Viña: Tierras de barros, arenas… y albarizas

Tradicionalmente, los viticultores han dividido en “pagos”, considerándose como tal cada pequeña zona de viñas con tierra y mesoclima homogéneos, delimitadas en la mayoría de los casos por accidentes topográficos. Todo el termino municipal de Chiclana es perfectamente divisible por estos “pagos”, en muchos casos con denominaciones que han seguido manteniéndose desde la alta Edad Media.

De los siglos XVI y XVII procede, sin embargo, una de las particularidades de la viña chiclanera que le hacen diferente a las del Marco de Jerez: su minifundismo, con apenas 0,76 hectáreas por explotación, el menor de toda la zona, que indica el fuerte carácter familiar de las explotaciones, originado por el constante sorteo que el Cabildo chiclanero hizo de tierras para la plantación de vid ante la demanda para la exportación a América.

Este carácter distintivo se refiere también a las faenas de la viña, como por ejemplo el tipo de poda (en rastras, típico de Chiclana, aunque en regresión), o el modo de plantación: éste suele ser del denominado Rectangular (70 %), frente al Marco Real, preferido en Jerez. Aunque ambos, según el Consejo Regulador, tienen por hectárea entre 3.500 y 4.000 cepas, con una producción total limitada a 9.500 kilos.

La Viña

Tierras de barros, arenas… y albarizas.
Tierras de barros, arenas… y albarizas

El Clima: Las viñas más al sur de Europa

La viña chiclanera es, además, la situada más al sur de toda Europa cercana al mar, lo cual garantiza las condiciones idóneas para la uva Palomino Fino, junto a la acción de los vientos de Levante y Poniente. Estas mismas características las posee la propia bodega, en donde el fino se cría en condiciones óptimas e inigualables, favorecidas porque la flor del vino, sub-variedad de una levadura natural conocida como saccharomyces ellipsoideus, que permite su peculiar crianza biológica suele presentar capas mayores que en el resto del Marco de Jerez, sin llegar “a morir” ni siquiera en agosto. Básicamente por la estabilidad del clima durante todo el año y la elevada humedad que favorece la cercanía del mar y las corrientes salinas.

La vid soporta una temperatura media de 17,5º centígrados y más de 300 días de sol al año. La humedad relativa, íntimamente ligada a los vientos, varía entre el 95% del Poniente y el 25% del Levante. Siendo prácticamente inexistente la escarcha, la niebla y el granizo. Las precipitaciones pluviométricas alcanzan una media de 600 l/m2 y caen en su mayor parte entre los meses de octubre y mayo, proporcionando al suelo las reservas de agua que serán utilizadas durante el verano. Septiembre, el mes de la vendimia, suele ser seco, factor favorable para la maduración y sanidad de la uva.

El Clima

Las viñas más al sur de Europa.
Las viñas más al sur de Europa